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EL ALFABETO:
SALTO HACIA LA SIMPLICIDAD
EL LIBRO: PUENTE PARA CONECTAR GENERACIONES
Por Joaquín Fernández Ballester
Editor jefe de Editorial Alejandría
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EL ALFABETO
SALTO HACIA
LA SIMPLICIDAD
EL LIBRO: PUENTE PARA CONECTAR GENERACIONES
Por Joaquín Fernández Ballester
Editor jefe de Editorial Alejandría
La escritura comenzó con sistemas complejos como el cuneiforme, los jeroglíficos y los ideogramas chinos, hasta que en su evolución surgió un invento revolucionario: el alfabeto fenicio, alrededor del 1200 a.C. Este sistema marcó un momento crucial al simplificar la escritura y hacerla más accesible para el gran público.
El cuneiforme, con más de mil símbolos, fue un avance extraordinario, pero su aprendizaje estaba limitado a élites especializadas. En cambio, el alfabeto fenicio redujo la escritura a veintidós símbolos básicos que representaban sonidos, facilitando el aprendizaje y la adaptación a otros idiomas.
Este avance expandió el horizonte de la escritura y promovió su difusión, en gran parte gracias a los comerciantes fenicios que llevaron este sistema por rutas marítimas del Mediterráneo. Aquella era la época del esplendor del Faro de Alejandría, una de las siete maravillas del mundo antiguo y fuente de inspiración para nuestra editorial.
Los griegos adoptaron el alfabeto, añadiendo vocales para enriquecer su precisión, mientras que los romanos lo perfeccionaron para dar origen al sistema que hoy sustenta muchas lenguas modernas. El alfabeto conectó generaciones e impulsó el avance del conocimiento, dejando un impacto duradero en la ciencia, el arte y la cultura.
Pirámides y papiros
Los egipcios, a la par de que construían sus imponentes pirámides, inventaron el papiro alrededor del 2500 a.C., un material que ofrecía ventajas significativas frente a las pesadas tablas de arcilla de Mesopotamia. Ligero, enrollable y fácil de transportar, el papiro permitió la creación de rollos escritos, ideales para registrar textos administrativos, religiosos y literarios.
El texto se escribía en un largo lienzo formado por la unión de varias hojas de papiro, que se enrollaban en tablones de madera para facilitar su manejo y almacenamiento. Estos rollos, conocidos como volúmenes, fueron el primer paso hacia el libro. Aunque solo se podía escribir en un lado del papiro, este formato permitió la creación de obras más extensas y organizadas en comparación con las tablas de arcilla de los sumerios.
Los rollos jugaron un papel fundamental en la preservación y transmisión del conocimiento en la antigüedad. En Lucas 4:17, por ejemplo, Jesús desenrolla el libro del profeta Isaías en la sinagoga, ilustrando la importancia de los textos escritos en el ámbito religioso y cultural de la época. Este episodio destaca cómo los rollos sirvieron para conectar a las comunidades con su fe y tradiciones.
Si disfrutas de la novela histórica, una obra que habla de estos contextos es «Médico de cuerpos y almas» de Taylor Cadwell. La autora imagina a San Lucas, el más culto de los evangelistas, estudiando en la Escuela de Medicina de la mítica ciudad de Alejandría. En otra entrega te contaremos por qué la Gran Biblioteca de Alejandría es la inspiración de nuestra marca.
Entre los ejemplos más famosos, destacan también los Rollos del Mar Muerto, descubiertos en la década de 1940. Estas antiguas escrituras hebreas contienen textos religiosos, reglas comunitarias y comentarios sobre las Escrituras, ofreciendo una ventana invaluable al pensamiento y la cultura judía de hace más de dos mil años.
Sitio web del Museo de Israel, Jerusalén.
Los rollos, aunque limitados por la fragilidad del papiro y las restricciones de su formato, fueron fundamentales en la evolución del libro. Con el tiempo, el papiro sería reemplazado por el pergamino, dando paso al códice, un formato que revolucionó la forma de lectura y abrió un nuevo capítulo en la historia del libro.
En nuestra próxima entrega, descubriremos cómo el papiro y los rollos dieron paso al códice medieval, un formato innovador que marcó el inicio del libro tal como lo conocemos en nuestros días.
Contemos tu historia. ¡Hagamos tu libro!

