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LA IMPRENTA
Y EL FIN DEL OSCURANTISMO MEDIEVAL
EL LIBRO: PUENTE PARA CONECTAR GENERACIONES
Por Joaquín Fernández Ballester
Editor jefe de Editorial Alejandría
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LA IMPRENTA
Y EL FIN
DEL OSCURANTISMO MEDIEVAL
EL LIBRO: PUENTE PARA CONECTAR GENERACIONES
Por Joaquín Fernández Ballester
Editor jefe de Editorial Alejandría
Así como la escritura marcó el fin de la prehistoria y permitió que la humanidad comenzara a registrar su memoria, la invención de la imprenta significó el cierre del oscuro telón de la Edad Media y el amanecer de una nueva era, que nos condujo hacia la sociedad del conocimiento que vivimos en nuestros días.
A mediados del siglo XV, Europa vivía una profunda transformación. La caída de Constantinopla en 1453 provocó la dispersión de sabios bizantinos que llevaron a Occidente valiosos manuscritos grecolatinos. Algunas décadas después, el descubrimiento de América amplió los límites del mundo conocido. En medio de esa expansión cultural y geográfica, un artesano alemán cambió para siempre el curso de la historia: Johannes Gutenberg, quien hacia 1440 inventó la imprenta de tipos móviles.
Aunque en la antigua China se habían desarrollado técnicas de impresión con bloques de madera y tipos móviles de arcilla, Gutenberg innovó el proceso al introducir tipos metálicos reutilizables, lo que permitió una producción más rápida y eficiente de libros. Su sistema revolucionario incluía el uso de tinta a base de aceite, que se adhería mejor al papel, y una prensa inspirada en las utilizadas para la fabricación de vino.
Trescientos años antes de la Revolución Industrial, Gutenberg se las ingenió para crear la impresión en serie y su rústica imprenta tipográfica había nacido como el primer gran motor de la comunicación masiva.
Su técnica tipográfica consistía en disponer letras metálicas móviles para formar un molde, entintarlo y aplicar una fuerte presión para transferir su imagen al papel. Esta presión uniforme garantizaba una reproducción nítida y múltiple del texto, permitiendo que la misma composición se utilizara una y otra vez. En efecto, la palabra alemana druck —impresión— proviene del verbo drücken, que significa presionar o apretar, y refleja la mecánica esencial de este procedimiento que sentó las bases de la impresión moderna.
Los incunables
La obra monumental de Gutenberg fue la Biblia de 42 líneas, impresa en Maguncia entre 1454 y 1455. De los aproximadamente 180 ejemplares originales, se conservan alrededor de 50, algunos completos y otros en fragmentos. Admirada por su tipografía gótica y la calidad de su impresión, esta Biblia se resguarda hoy en prestigiosas bibliotecas del mundo.
Se estima que 45 fueron impresas en pergamino y 135 en papel. El texto se imprimió en negro, lo que los libreros de hoy llamamos «a una tinta». Cada página fue iluminada con ilustraciones artísticas manuales, lo que convierte a cada ejemplar en una pieza única.
La Biblia de Gutenberg es el incunable más famoso del mundo. El término incunable proviene del latín incunabula, que alude a los inicios o la cuna del libro impreso. Se aplica a los ejemplares producidos en los primeros 50 años tras la invención de la imprenta. Estas joyas bibliográficas representan el paso de los manuscritos medievales al libro moderno, distinguiéndose por su impresión tipográfica, su cuidada presentación y, en muchos casos, su ornamentación artesanal.
La era del libro impreso
Con la llegada de la imprenta, Europa se encaminó hacia el Renacimiento, la Reforma y, más tarde, la Ilustración. Cada una de estas etapas fue posible gracias a que las ideas pudieron reproducirse, difundirse y discutirse libremente.
En Editorial Alejandría compartimos lo que afirman muchos historiadores: la invención de la imprenta es la mayor contribución de Alemania a la humanidad. El poeta inglés William Wordsworth expresó magistralmente el inmenso impacto del libro impreso:
«El raciocinio fue juzgado como el más noble atributo del hombre y la palabra escrita, como la gloria de su mano. Después siguió la imprenta, con mayor poder para hacer vasto y absoluto el dominio del pensamiento, propagar la verdad y extender el amor».
Con la imprenta, la palabra escrita alcanzó una dimensión universal y la humanidad conquistó la herramienta que haría posible su memoria colectiva.
Concluimos la serie El libro: puente para conectar generaciones, pero continuaremos compartiendo artículos sobre el poder de la palabra escrita, la evolución del libro y las historias bien contadas.
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