EL FIN DEL LIBRO IMPRESO

Y OTRAS PROFECÍAS INCUMPLIDAS

El libro sigue siendo el medio ideal para preservar historias que conectan generaciones

Por Joaquín Fernández Ballester

Editor jefe de Editorial Alejandría

 

EL FIN DEL LIBRO IMPRESO

Y OTRAS PROFECÍAS INCUMPLIDAS

El libro sigue siendo el medio ideal
para preservar historias que conectan generaciones

Por Joaquín Fernández Ballester

Editor jefe de Editorial Alejandría

 

 

 

Cuando surgió el e-book en la primera década del siglo XXI, influyentes analistas predijeron que el libro de papel tenía los días contados. Aseguraron que la tecnología digital sustituiría al papel impreso y que las bibliotecas quedarían convertidas en museos.

Sin embargo, el tiempo y las estadísticas demostraron exactamente lo contrario. Hoy, más de veinte años después, el libro impreso domina el mercado mundial con alrededor del 75 % de las ventas, mientras que los e-books ocupan un modesto 25 %.

No es la primera vez que los influencers confunden innovación con reemplazo. Cuando en el siglo XIX Louis Daguerre inventó la fotografía, los influencers de la época predijeron que el arte de la pintura desaparecería. Pero la historia tomó otro rumbo: liberada de la obligación de copiar la realidad, la pintura se elevó a nuevas alturas creativas. Así nacieron el impresionismo, el cubismo, el expresionismo y una enorme variedad de corrientes abstractas que transformaron nuestra manera de ver el mundo.

Igual pasó cuando la televisión se masificó: muchas voces auguraron el final del teatro y los espectáculos en vivo. Décadas después, con el ascenso de YouTube, se repitió el pronóstico: ya no habría mercado para conciertos, clases presenciales ni conferencias. Y con la llegada de Netflix, algunos afirmaron que el cine estaba condenado a desaparecer.

Aquellos vaticinios fueron tan llamativos como falsos. El teatro sigue vibrante, los conciertos llenan estadios en todo el mundo y el cine continúa convocando multitudes y generando ingresos millonarios. Las personas no buscan solo consumir contenido: anhelan vivir experiencias compartidas.

Cuando vas al cine, quieres ver la película y la experiencia del sonido envolvente, la pantalla inmensa, la atmósfera del momento, el ritual del pop corn y la compañía de alguien especial. Lo mismo ocurre con los libros impresos, porque su valor no está solo en lo que cuentan, sino en la experiencia íntima y sensorial que ofrecen.

En ese orden de ideas, los libros memorables, como los que producimos en Editorial Alejandría para empresas, familias y personas, además de ser medios para conservar y compartir historias valiosas, con legados tangibles que conectan generaciones.

El libro electrónico puede reenviarse por medio de un enlace impersonal que circula entre millones, en documentos guardados en dispositivos que al poco tiempo se vuelven obsoletos. Recordemos el desfile fúnebre donde terminaron el diskette, el VHS, el CD y el millón de aplicaciones que ya no existen. Es ideal si lo que quieres compartir es un mensaje urgente o una llamada a la acción, pero no funciona si tu propósito tiene visión de largo plazo.

El libro impreso tiene un formato eterno. Se entrega en forma personal, se dedica, se conserva. No se extravía entre carpetas digitales ni depende de actualizaciones. De cada cuatro libros vendidos, tres siguen siendo de papel. Las estadísticas lo dicen todo, pero más allá de los números, lo esencial es que el libro impreso sigue siendo insustituible por el vínculo humano que genera.

Contemos tu historia.
¡Hagamos tu libro!